Una estrategia global para descarbonizar el transporte marítimo

Transporte marítimo
El transporte marítimo internacional es responsable de una proporción significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

El transporte marítimo internacional representa una pieza clave en la economía global, con alrededor del 90% del comercio mundial dependiendo de este medio. Sin embargo, también es responsable de una proporción significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Ante este desafío, no puede ser más oportuna la reunión entre el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible de España, Óscar Puente, y el secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), este 15 de enero en Londres.

En palabras del ministro Puente, "la regulación debe ser a nivel global". Esta declaración subraya una realidad ineludible: las soluciones fragmentadas y regionales, aunque bien intencionadas, no solo resultan insuficientes, sino que también generan desigualdades competitivas en el sector. Mientras unas regiones implementan normativas estrictas, otras se convierten en refugios para operaciones con menores exigencias climáticas, creando un efecto de "fuga de carbono" que socava los avances alcanzados.

La descarbonización del transporte marítimo requiere una acción conjunta de todos los actores internacionales. Esto incluye desde los Estados miembro de la OMI hasta las grandes navieras, pasando por los puertos y los fabricantes de combustibles marinos. Una regulación armonizada no solo evitará distorsiones en el mercado, sino que también permitirá maximizar el impacto positivo en la lucha contra el cambio climático.

Actualmente, la OMI está trabajando en la elaboración de medidas a medio plazo para reducir las emisiones de GEI del sector. Estas medidas incluyen la reducción de la intensidad de GEI de los combustibles marinos, transitar hacia combustibles menos contaminantes y fomentar la adopción de tecnologías limpias, mecanismos de fijación de precios de las emisiones para internalizar los costos ambientales de las emisiones, incentivando así las inversiones en tecnologías sostenibles, la creación de un registro de intensidad de GEI que permita evaluar el desempeño ambiental de los buques y un fondo de transición climática para facilitar la financiación de estas medidas, especialmente en países en desarrollo. Estas iniciativas requieren un respaldo inequívoco y coordinado por parte de los Estados miembros, así como una cooperación estrecha con el sector privado.

Un aspecto también destacado en la reunión fue la lucha contra la "flota oscura", aquellas embarcaciones que operan al margen de los sistemas de identificación automática. Estas prácticas ilegales no solo representan un riesgo para la seguridad marítima, sino que también dificultan el monitoreo de las emisiones globales. La UE ya está trabajando en un estudio sobre este fenómeno, y su implementación podría marcar un punto de inflexión en la transparencia y sostenibilidad del sector.

La descarbonización del transporte marítimo es un importante desafío. El futuro del transporte marítimo dependerá de la capacidad de la comunidad internacional para trabajar de manera conjunta y decidida. El éxito final dependerá de la implementación de las medidas correctas y del compromiso de todos los actores involucrados. Solo así podrá el transporte marítimo convertirse en un aliado en la lucha contra el cambio climático.